Adán y Eva

¿Lecciones del Génesis? ¡Seamos cautelosos!

Este post explica cómo, a lo largo de la his­to­ria, dife­ren­tes corrien­tes judías o cris­tia­nas han enfa­ti­zado o, al con­tra­rio, han mini­mizado o igno­rado cier­tos aspec­tos de los rela­tos de la crea­ción que encon­tra­mos en Géne­sis 1 y 2 [1]. Ante tanta diver­si­dad de cri­te­rio, debe­mos ser cau­te­lo­sos con las lec­cio­nes que que­ra­mos sacar del Géne­sis. Es más, habría que cues­tio­nar hasta qué punto Adán y Eva, hom­bre y mujer, pue­den usarse para afir­mar que las unio­nes homo­sexua­les son con­tra­rias a la volun­tad de Dios.

Como explico en mi libro [2], entre las lecciones tan divergentes que se han extraído del Génesis, encontramos estas:

  •  La fecundidad:  Durante siglos, para los judíos ha sido un deber casarse y tener hijos. Han inter­pre­tado Géne­sis 1:28 como un man­da­miento divino.

    Una familia con muchos hijos, mirando la tele. Imagen de Stockcake [3].

    En cambio, para la igle­sia pri­mi­tiva fue casi irre­le­vante. El matri­mo­nio y dejar des­cen­den­cia eran dis­trac­ciones inne­ce­sa­rias ante el inmi­nente retorno del Señor.
  •  La agricultura:  Solo unos pocos (los Amish, por ejemplo) han tomado muy en serio lo que nos dice Genesis 1:29 y 2:15 sobre cultivar la tierra.

    Una casa rural con un huerto.

    Pero ha sido una cuestión banal para la mayo­ría de las corrien­tes cris­tia­nas y judías, sobre todo a partir de la revo­lu­ción indus­trial.
  •  El vegetarianismo:  Los fans de vege­ta­ria­nismo y el vega­nismo encuen­tran un buen apoyo a sus pro­pues­tas alimen­ta­rias en Géne­sis 1:29. Parece claro que la inten­ción divina, en el prin­ci­pio, era que los huma­nos solo comié­ra­mos de las plan­tas y los árboles.

    Frutas y verduras muy variadas.

    Pero ¿cuán­tas de nues­tras iglesias han que­rido impo­ner el vege­ta­ria­nismo a sus feli­gre­ses? ¡Con lo «bíbli­cas» que son para cier­tas cues­tio­nes! [4]
  •  El descanso:  El des­canso de Dios tras la crea­ción (Génesis 2:2‑3) motiva la inclu­sión de un día de des­canso en los diez man­da­mien­tos (Éxodo 20:8‑11). Y el segui­miento estricto del sábado o sabbat ha sido, de siempre, una marca iden­ti­taria de los judíos.

    Asimismo el descanso domi­nical ha sido impor­tante, in­cluso muy impor­tante, en cier­tos momen­tos his­tó­ri­cos del pro­tes­tan­tismo. Fue un ele­mento des­ta­cado en la trama de la pelí­cula Carros de fuego, por ejemplo.

    Gente joven descansando (haciendo picnic)

    Pero actual­mente es un tema menor en muchas igle­sias evan­gé­li­cas. A menudo se ha con­ver­tido en un sim­ple prin­ci­pio gene­ral de des­canso regular.
  •  Que el hombre deje a los padres cuando se casa:  Este es un prin­cipio impor­tante en manua­les cris­tia­nos moder­nos sobre el matri­mo­nio. Aun­que Géne­sis 2:24 solo se refiere al hom­bre, sue­len usarlo como reco­men­da­ción para ambos cón­yuges.

    Una pareja de novios recién casados que se van despidiéndose con la mano.

    Sin embargo, apa­ren­te­mente no era sig­ni­fi­cante en la época bíblica. Enton­ces, si algo, era la mujer que dejaba a los padres, más que el hombre.
  •  La igualdad de los sexos:  Esta idea se puede fun­da­men­tar en Géne­sis 1:27, donde la mujer y el hom­bre son crea­dos, sin distin­ción, a ima­gen de Dios. Tam­bién en el hecho de que, en el segundo relato, en Géne­sis 2:21, la mujer pro­viene del costado de Adán, no de su cabeza ni de su pie.

    Siluetas de una mujer y un hombre que pesan lo mismo en una balanza.

    Evidente­mente, esta idea de igual­dad encaja muy bien con los valo­res de la socie­dad moderna occi­den­tal. Pero el Géne­sis tam­bién se ha usado para argu­men­tar todo lo con­tra­rio (ver el siguiente punto).
  •  La jerar­quía o supe­rio­ri­dad del hom­bre res­pecto a la mujer:  Nos puede parecer cho­cante, hoy día, pero esto se ha argu­men­tado a partir del hecho de que el hombre, Adán, es creado pri­mero (Géne­sis 2:15‑23), y que él es quien pone nombre a la mujer, tal como había hecho con los animales (Géne­sis 2:23 y 3:20[5].

    Un hombre con aspecto patriarcal, dominante, y una mujer joven, sumisa, ataviada con velo.

Tal como explico en mi libro [6], está claro que en todas las épocas se ha leído bas­tante selec­ti­va­mente el Géne­sis, según los pre­jui­cios socio­cul­tu­ra­les o inte­re­ses del momento. Y que no es nada fácil saber qué puede con­si­de­rarse nor­ma­ti­vo y qué debe­ría enten­derse como sim­ple­mente des­crip­tivo, es decir, un detalle acce­sorio o un aspecto cul­tu­ral de la narra­tiva.

A veces oímos, como cris­tia­nos, que más que ense­ñan­zas direc­tas, lo que hay que buscar en el Anti­guo Testa­mento son «prin­ci­pios». Suena muy bien, ¿verdad? Pero muchas veces tam­bién acaba siendo muy com­plejo, y con resul­ta­dos dis­cu­ti­bles. Dime, si no, cómo valo­ras este «prin­ci­pio», basado justa­mente en Génesis 2 [7]:

  •  Dios nos deja escoger:  Parece que Dios le da a Adán com­pleta liber­tad para deci­dir quién quiere como acom­pa­ñante. No se con­forma con nin­guno de los ani­ma­les, pero con la mujer, sí. Pero esa deci­sión es de él, no de Dios.

    Entonces, ¿no podría­mos enten­der que Dios deja a cada uno deci­dir a quién desea tener como pareja? Y si un hombre encuentra atrac­tivo a otro hombre, ¿por qué no?

    Una variedad de caras, de hombres y mujeres.

¿Qué te parece este argu­mento? ¿Poco con­vin­cente? Pero ¿por qué? 🤔 ¿Sim­ple­mente por­qué es muy cho­cante? 😳 ¿Qué obje­cio­nes teo­ló­gi­cas o her­me­néu­ti­cas (de cómo inter­pre­tar la Biblia) me das? 🤨

Que conste que a mí no me con­vence, como prin­ci­pio. Pero ayuda a dejar claro lo tre­men­da­mente com­pli­cado que es saber qué lec­cio­nes de «inten­ción divina» pode­mos legí­ti­ma­mente sacar del Géne­sis. Y cuáles no.

Allí lo dejo. Hasta el siguiente post. 🙋🏼‍♂️

Pequeño logotipo del autor, Chris Nash

Notas

[1] Varios de los ejem­plos del Géne­sis que explico en este post (y en mi libro) pro­vie­nen del aná­li­sis que hace William Web en su libro Slaves, Women & Homo­sexuals – Explor­ing the Her­me­neu­tics of Cul­tural Analy­sis, 2001, Inter­varsity Press (en el capí­tulo 5, apar­tado «Cri­te­rion 6», sub­apar­tado «B. Neu­tral examples»).

[2] Ver el capí­tulo 18 de: Nash, Chris, La homo­sexua­li­dad a debate en cír­cu­los evan­gé­li­cos, Edi­to­rial La Calle, Ante­quera (Málaga), España, 2024.

[3] En este post todas las imágenes provienen de Stockcake.

[4] Soy consciente de que, después del diluvio, en Génesis 9:3, se permite a Noé y sus des­cen­dien­tes comer carne de anima­les, posi­ble­mente como recom­pensa por haber­los sal­vado en el arca. Aun así, quien uti­lice esto, o el hecho de que Jesús y sus dis­cí­pu­los comían carne, para jus­ti­fi­car una dieta car­ní­vora, ha de expli­car por qué no da valor a la inten­ción divina al prin­ci­pio para la ali­men­ta­ción si, con­tra­ria­mente, sí lo usa para defen­der el matri­mo­nio sola­mente hete­ro­sexual.

[5] En este post solo men­ciono los moti­vos para defen­der una supuesta supe­rio­ri­dad jerár­quica del hom­bre basados en Génesis 2. Pero esta idea recibe tam­bién apoyo en Génesis 3, cuando Dios dice a Eva, tras haber comido de la fruta pro­hi­bida y haber dado a Adán: «Desea­rás a tu marido, y él te domi­nará» (Génesis 3:16, NVI). La pri­mera carta a Timo­teo tam­bién hace hin­ca­pié en todo esto, en 1 Timo­teo 2:11‑15.

[6] Ver el capí­tulo 18 de: Nash, Chris, La homo­sexua­li­dad a debate en cír­cu­los evan­gé­li­cos, Edi­to­rial La Calle, Ante­quera (Málaga), España, 2024.

[7] La propuesta la formula Gareth Moore en A Ques­tion of Truth Chris­tian­ity and Homo­sexual­ity, Con­tinuum, Lon­don, UK, 2003, capí­tulo 5, apar­tado «An alter­na­tive view», pági­nas 140-141.


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